jueves, 11 de junio de 2015

Un lugar para disfrutar sin tener un duro

Leer es una de las mejores cosas que tenemos en la vida, sobre todo teniendo en cuenta que es un vicio que puede ser gratuito si tu afición la realizas en una biblioteca. Es por eso por lo que me encanta estar en ellas, rodeada de libros por todas partes. Y encima sin pagar un duro! Pero yo me pregunto "¿durará esto para siempre?".

Es algo que constantemente se me pasa por la cabeza. ¿Cómo puede ser que ahora cobren hasta por respirar y las bibliotecas públicas todavía son libres de cargos?. Ojalá fueran así de por vida. Pero no sé, por qué veo que en un futuro no muy lejano esto cambiará. Y no es por dar ideas, pero es que a veces lo pienso y casi no me cabe en la cabeza pensar que podemos tener un vicio en el que no hace falta sacar un céntimo del bolsillo.

Con esto no digo que no debamos ir a comprar libros a una librería, claro que sí, pero hay personas que no pueden permitirse estar continuamente gastando en ello. Yo, por ejemplo, soy la típica persona que necesito aunque sea un ratico al día para leer y dispersarme por otros mundos. Encima hay ocasiones en las que te centras tanto en la historia que devoras el libro sin darte cuenta. Y no podemos estar gastándonos unos 30 euros o más al mes. Sí que hay libros que te gustaría tenerlos de por vida porque te han hecho sentir algo especial y quieres verlos en tu colección, y entonces los compras. Pero a mí me encanta el momento de entrar por la puerta de la biblioteca y ver toda esa cantidad de frases esperando a ser leídas, pasando por todas las estanterías y leyendo los argumentos de cada libro para ver cuál te llama más la atención y empezarlo ese mismo día. Y dirás "bueno eso también se puede hacer en una librería", y es cierto, pero en una biblioteca te puedes llevar el que te dé la gana sin prejuicio.

Además, hay veces en las que no te atreves a comprar un libro porque crees que igual no te va a gustar y has pagado para nada porque no te apetece leerlo a la fuerza. En cambio si lo coges sin tener que gastar nada siempre tienes esa reserva de decir "se me está haciendo demasiado pesado, lo devuelvo y me voy a por otro". Aunque yo soy de esas personas que prefiero terminármelo aunque sea el más "tostorrio" de la historia, pero por lo menos no me da la sensación de que he malgastado el dinero.

No sé si vosotros seréis de los que os gusta la lectura o preferís sentaros en el sofá a ver películas. A mí me gustan las dos opciones, pero lo de imaginar, inventar y crear en la mente me satisface gratamente. Por eso espero que para un vicio sano que tengo sin necesidad de arruinarme, que no me lo quiten nunca!!

domingo, 19 de abril de 2015

Qué tiempos aquellos!

De niños tenemos una capacidad innata para imaginar, crear y divagar por mundos que sólo nos pertenecen a nosotros. Somos capaces de notar y sentir lo que los mayores ni olisquean. Las flechas que disparan nuestra imaginación pueden dar en cualquier diana y podemos fantasear con paisajes, personajes y castillos que nadie más puede ver. Es como si no nos gustara el mundo real y necesitáramos crear uno personalizados a nuestro gusto.

Siempre se ha dicho que todos hemos tenido un amigo invisible. En mi caso no fue un simple muchacho, fue una pandilla entera. Y lo qué disfrutaba con ellos! Desde pequeña he sido muy fantasiosa. No sé si sería porque nací así o por todos los dibujos animados que me tragaba, pero yo podía percibir los rayos de Pikachu perfectamente. Iba al colegio y Spiderman me llevaba en su tela de araña. Los Power Ranger me chivaban las respuestas en los exámenes. Cabeceaba el balón que Oliver Atom me ponía en bandeja. Salía a hacer trastadas con mis chicos de la Banda del Patio. Y mi habitación se convertía en el gimnasio de Ciudad Celeste en una batalla Pokémon.

Cada uno teníamos nuestros escenarios y los amoldábamos exactamente a lo que deseábamos. Todo era posible y casi más real que la propia vida terrestre. A veces pienso que sin ellos no hubiéramos podido disfrutar del todo de nuestra niñez. Son todas esas ilusiones y alucinaciones las que hacían que sonriéramos al vivir en un mundo perfectamente ajustado a nosotros y nuestros sueños. Viendo nuestros peluches corretear por nuestra habitación y lanzando "Alohomoras" para abrir la puerta de casa.

Es una pena que con el paso de los años es como si nos recogieran en un helicóptero y nos transportaran a una isla donde pisar tierra firme. Ahí es cuando nacemos otra vez y llegamos al mundo real. O no? Quién sabe. Igual el mundo real es el que nosotros nos montamos en la cabeza y el imaginario es el que pisamos con los pies.
No sé en qué tipo de universo pasásteis vosotros vuestra infancia y si fue tan emocionante como el mío, pero os puedo asegurar que yo me lo pasé pipa en el mío. Viva la mente infantil!!!

domingo, 12 de abril de 2015

Espíritu primaveral

Flores brotan en el comienzo de una primavera lluviosa, donde el sol se esconde tras las grises nubes de invierno. Pero pronto aparecerá el lobo feroz que soplará y soplará y permitirá que los rayos de luz atraviesen las ventanas de nuestros hogares, que habían quedado sobrecogidas por el frío de los meses anteriores. Primavera, primavera, en la que el día se expande y crece como la esperanza y el deseo de los que con un futuro vivo y prometedor nos vemos. Se alargan las horas que con una sonrisa las gozamos y disfrutamos viendo los paisajes de la naturaleza de nuestros colores favoritos con tonos vivos y relucientes.